La primera encíclica del Papa León XIV, "Magnífica Humanitas", se dedica a la humanidad creada por Dios y su cuidado en la era de la inteligencia artificial.
El Papa advierte sobre la elección decisiva entre construir una "torre de Babel" o una "ciudad santa" donde Dios y la humanidad habiten juntos.
Elegir Babel implica eliminar límites, rechazar a Dios, sacrificar a los débiles y deshumanizar, mientras que la ciudad santa reconoce límites, a Dios y al prójimo.
La encíclica invita a desenmascarar y desarmar la inteligencia artificial, sacándola de la lógica de la competencia y convirtiéndola en objeto de debate, priorizando el bien común y la dignidad humana sobre el dominio tecnológico.