Gabriel comparte su testimonio de sanación de una severa enfermedad de columna que lo mantuvo con dolores insoportables durante 12 años, a pesar de múltiples tratamientos médicos.
Desahuciado por la medicina, encontró esperanza en la Iglesia Universal, donde a través de la fe y la perseverancia en las cadenas de oración, experimentó una recuperación gradual.
Actualmente, Gabriel está totalmente sano, sin necesidad de medicamentos y puede realizar trabajos pesados sin sentir dolor, atribuyendo su curación a Dios y animando a otros a buscarlo.