Se cuestiona la efectividad del ejercicio para la pérdida de peso, señalando que aunque ayuda a mantenerlo, su impacto en la reducción de grasa es limitado. Se explica que para perder un kilo de grasa se requiere un esfuerzo considerable en términos de ejercicio.
Se introduce el concepto de metabolismo y cómo el aumento de masa muscular incrementa mínimamente el gasto calórico diario. Además, se menciona que el cuerpo tiende a compensar el gasto energético del ejercicio aumentando la ingesta de alimentos, y que incluso poblaciones muy activas como los Hadza no queman significativamente más calorías que las personas sedentarias.
Se profundiza en la importancia de la grasa corporal para la supervivencia, pero se advierte sobre los peligros del exceso, especialmente la grasa visceral, que promueve inflamación, diabetes e hipertensión. Se subraya que la ubicación de la grasa es clave, siendo la visceral (abdominal) y la cercana al corazón las más perjudiciales.