Estados Unidos detectó y denunció una red de contrabando y tráfico de armas bélicas que utilizaba puntos falsos en Dubai como ruta alternativa para llevar armamento a Irán. La red transfería tecnología de defensa para fortalecer el sistema armamentístico iraní.
El Departamento de Estado informó que el grupo se hacía pasar por empresas estadounidenses, creando perfiles e identidades falsas para defraudar a firmas reales y simular ser compañías legítimas. El objetivo era obtener armamento de última generación.
Marco Rubio señaló que las sanciones de EE.UU. son ignoradas por los responsables iraníes y que la política de presión se justifica ante estos episodios. Se recuerda la capacitación que Irán da a la población para manipular armas.