Se discuten las dos escenas del crimen en la investigación de Agostina: la primaria en la casa de Barrelier y la secundaria, aún no delimitada, que es un espacio abierto. Se cuestiona la falta de cámaras en el ingreso de la nena a la escena primaria y se afirma que la fiscalía posee imágenes de Barrelier que lo comprometen seriamente, incluso al borde de un cambio de carátula a homicidio, sumado a sus mentiras y retractaciones.
Se señala la posible ineficiencia policial al no preservar adecuadamente la escena primaria desde el inicio y al forzar una puerta donde se encontraban tres mujeres, cuyo rol se desconoce. Se plantea la duda sobre si estas mujeres estaban cautivas o formaban parte de la situación. Se menciona que el domicilio se ve abandonado y pertenece a un entorno marginal, con una familia ensamblada y disfuncional.