El Código Negro, un edicto redactado por Jean-Baptiste Colbert en 1685, establecía un estatuto excepcional para las colonias francesas, regulando la vida de los esclavos a pesar de que la esclavitud estaba teóricamente prohibida. Este código estipulaba que los esclavos debían ser bautizados y seguir la religión católica.
Inicialmente aplicado en Martinica, Guadalupe y San Cristóbal, se extendió a Santo Domingo en 1687 y a la Guayana en 1704. El código consideraba a los esclavos como bienes muebles, permitiendo su venta, compra y herencia. Si bien prohibía la tortura por parte de los amos, permitía castigos severos para los esclavos fugitivos, incluyendo la pena de muerte. También obligaba a los amos a alimentar y vestir a sus esclavos, bajo pena de ser perseguidos por un fiscal.
El Código Negro estuvo vigente hasta 1848, año en que fue derogado. Recientemente, la Asamblea Nacional francesa aprobó por unanimidad su derogación, un acto que generó emoción entre los legisladores y representa un paso hacia la reparación de las heridas del pasado colonial de Francia. Sin embargo, se señala que Francia indemnizó a los amos tras la abolición de la esclavitud, pero no a los esclavos.