Los ácaros, presentes en sábanas y colchones, son una causa común de alergias persistentes, especialmente durante las épocas de mayor permanencia en el hogar y humedad.
Se recomienda exponer los colchones al sol y ventilar adecuadamente los ambientes para reducir la presencia de estos alérgenos. Los hongos y el polvo acumulado en los zócalos también contribuyen a la sintomatología alérgica en interiores.