El caso de Agostina recuerda a otros episodios trágicos en Argentina, marcados por mentiras, encubrimientos y búsquedas tardías. La repetición de estas situaciones genera un sentimiento de espanto en la sociedad, especialmente cuando las víctimas son jóvenes.
Se destaca la recurrencia de estos casos, muchos con víctimas juveniles, y la aparente lentitud o ineficacia en las reacciones de las autoridades, que a menudo parecen 'ver con un solo ojo' ante la gravedad de los hechos.