Se cuestiona si la noticia principal es la desaparición de Agostina o la dimensión política del caso. Los periodistas analizan si la búsqueda de la menor se está utilizando con fines políticos, especialmente por parte del Ministro de Seguridad de Córdoba.
Se enfatiza la importancia de las pruebas contundentes, como las imágenes de cámaras de seguridad que supuestamente muestran a Barrelier cargando elementos sospechosos en un auto y luego ingresando a un descampado. La falta de difusión de estas pruebas genera dudas sobre la transparencia de la investigación.
Se debate sobre la posibilidad de que la niña esté muerta y si la búsqueda se prolonga artificialmente. Se compara la situación con otros casos de menores desaparecidos en Argentina, como el de Luan, donde la expectativa de encontrarlo con vida marcó la cobertura.
Se especula sobre la posible participación de más personas en el crimen y se critica la lentitud de la justicia argentina. La presión mediática es vista como un factor clave para acelerar las investigaciones, pero también se teme que se esté "estirando" la noticia para mantener la atención.