La investigación sobre la muerte de Agostina se ve envuelta en controversias, especialmente en la calificación del caso como femicidio. El fiscal Garzón se muestra reacio a admitir esta carátula, generando indignación.
Se cuestiona la actuación del fiscal y la justicia, tildada de "machista" y de no estar a la altura de las circunstancias. La defensa de la víctima exige que se reconozca el femicidio y se castigue al culpable.
El caso se asemeja a películas norteamericanas, con una policía ineficaz y una justicia que parece encubrir al agresor. Se teme por la seguridad de las personas involucradas y se exige justicia para Agostina.