Se describe el entorno de Agostina como marginal y tóxico, con códigos propios difíciles de comprender para personas ajenas a esa realidad. Se enfatiza la complejidad de la situación de una niña de 14 años inmersa en un contexto de posibles adicciones, relaciones complicadas y antecedentes penales.
Se mencionan las conexiones de Barrelier con barras bravas y denuncias previas, así como la presencia de problemas de adicción en su entorno familiar. Se cuestiona la versión de la sorpresa para la madre y la desaparición posterior de Agostina.
Se reflexiona sobre la vulnerabilidad de los jóvenes en entornos difíciles y la dificultad de discernir si Agostina conocía o no la gravedad de la situación en la que se encontraba. Se critica la posible inacción de un municipio ante situaciones que ocurren en su jurisdicción.