Los vecinos de un barrio viven con miedo a las balaceras y la delincuencia, lo que los ha llevado a cerrar el pasaje con rejas y candados.
La inseguridad es tal que los residentes temen por su vida al simplemente estar parados en la calle, y los niños no pueden jugar libremente por el temor a que ocurra algo.
Se percibe una "tensa calma" en el ambiente, una sensación de que la paz puede romperse en cualquier momento, lo que refleja la grave situación que atraviesan.