Ante la intervención judicial, el Consejo Directivo de la UOM, no alcanzado por la medida cautelar, decidió nombrar delegados normalizadores para la seccional Campana (compañero Gallo) y para la Secretaría Nacional (compañero Laporta).
Furlan afirmó que esta medida busca rechazar de plano la injerencia de la Cámara en la vida democrática e institucional de la UOM. Se mostró dispuesto a realizar nuevas elecciones si es necesario, pero enfatizó que la organización cuenta con instrumentos estatutarios y asociacionales para resolver sus conflictos internos, citando una opinión de la Corte Suprema que prioriza las vías institucionales.
Al ser consultado sobre si había experimentado tanta persecución política desde la democracia, Furlan respondió afirmativamente, señalando que en Argentina existe persecución y proscripción. Mencionó el caso de Cristina Fernández de Kirchner como ejemplo de dirigentes que se ponen al frente para representar a las mayorías populares y son perseguidos.
Finalmente, Furlan reiteró la defensa del salario, la industria nacional y un modelo de desarrollo que genere trabajo digno, criticando la política de desindustrialización y apertura económica del gobierno actual, que va a contramano de tendencias globales.