Rumania, país miembro de la OTAN, solicita a la Alianza un mayor despliegue de medios antiaéreos tras la caída de un dron ruso en la ciudad de Galați, que causó heridos civiles. El presidente Nicus Ordan calificó el hecho como sin precedentes y exigió una respuesta firme.
El Ministerio de Defensa rumano confirmó que el aparato era de fabricación rusa. La Unión Europea, a través de Ursula von der Leyen, también condenó el ataque y expresó solidaridad con Rumania.