Las redes sociales se han convertido en un "laberinto" para los investigadores del caso Agostina, complicando la determinación de la verdad.
Se realizan investigaciones incluso en Estados Unidos para verificar la autenticidad de perfiles y detectar posibles manipulaciones o cuentas "gemelas".
La complejidad de las redes sociales permite que terceros puedan acceder y manipular información, como ocurrió en casos anteriores.