Se proyecta que el precio del petróleo podría estabilizarse en torno a los 80 dólares el barril, un nivel considerablemente más alto que los 50 dólares previos al conflicto. La escasez actual se debe a la interrupción del flujo en el estrecho de Ormuz y al agotamiento de stocks.
Un barril a 80 dólares representa un buen negocio para Argentina, que se preparaba para precios más bajos. La situación actual de escasez contrasta con la sobreproducción previa, afectando la disponibilidad de suministro.