La crisis económica en Bolivia se profundiza, generando una creciente preocupación y un aumento del bloqueo que impacta en las industrias y en la población.
La situación se agrava día a día, afectando directamente la mesa de cada familia boliviana ante la escasez de alimentos, combustibles y medicamentos.
Las estadísticas miden las crisis económicas, pero la falta de elementos básicos para la vida expone una realidad cada vez más grave y desesperante para los ciudadanos.