Las pandillas en Guatemala mantienen en vilo la seguridad del país, financiándose principalmente a través de la extorsión. David, dueño de un negocio, relata llamadas intimidatorias y persecuciones que buscan infundir miedo.
Edwin Cordón, exmiembro de la pandilla Barrio 18, confirma que más del 90% de las extorsiones se coordinan desde las penitenciarías. La venta de drogas en zonas específicas es otra fuente de financiamiento criminal que las autoridades buscan desarticular.
A pesar de los operativos y un estado de prevención, el presidente Arévalo admitió un repunte en los homicidios en abril. El gobierno planea construir dos cárceles de máxima seguridad y endurecer la justicia, buscando evitar un escenario similar al de El Salvador bajo Nayib Bukele.