Una mortal ola de calor azota Europa, con al menos siete personas fallecidas en Francia en incidentes relacionados con las altas temperaturas. Cinco de las víctimas se encontraban en lagos, ríos o aguas costeras cuando ocurrieron los decesos.
Las autoridades francesas advirtieron sobre los peligros de nadar en zonas no vigiladas y reforzaron la vigilancia en los cursos de agua de París. En España, particularmente en Barcelona, turistas y residentes buscan alivio en las playas ante las temperaturas extremas, que alcanzan niveles propios del verano antes de que comience junio. Se han emitido alertas amarillas en gran parte del país, con la previsión de que las temperaturas desciendan la próxima semana.