Washington impuso nuevas sanciones contra una red de compañías y personas por su presunta participación en ventas de petróleo vinculadas al aparato militar iraní, cuyos ingresos financiarían actividades amenazantes para EE.UU. y sus aliados.
Se compara esta situación con las sanciones a Rusia y sus efectos en Europa, mencionando la tendencia a eludir el SWIFT y la formación de los BRICS como respuesta a la hegemonía occidental y las sanciones.