Se profundiza en el tratamiento de desprendimiento de retina utilizando nanorobots, explicando cómo las partículas magnéticas se inyectan en el ojo y son guiadas por un imán para reposicionar la retina.
Tras el procedimiento, las partículas se dispersan y son absorbidas por el sistema circulatorio, eliminando la necesidad de líquidos o aceites de silicona que requerían una posterior extracción.
El equipo de investigación, compuesto por médicos y patólogos oculares, ha realizado pruebas exitosas en animales y en una fase inicial en humanos, destacando la biocompatibilidad de las nanopartículas diseñadas.
A pesar de la resistencia inicial de la comunidad médica a la idea de introducir nanopartículas en el cuerpo humano, se resalta el potencial disruptivo y curativo de la nanotecnología en la medicina.