Israel registró un saldo migratorio negativo por primera vez en su historia, con 82.000 israelíes abandonando el país en 2024. Sorprendentemente, Alemania se convirtió en uno de los destinos elegidos, a pesar del aumento del antisemitismo en ese país.
Este fenómeno refleja profundos cambios políticos, económicos y sociales que atraviesa Israel, llevando a sus ciudadanos a buscar nuevas oportunidades en el extranjero.