Se registraron ataques en el sur del Líbano, cerca de la frontera con Israel, en la ciudad de Tiro. El ejército israelí había advertido previamente sobre posibles ataques inminentes en territorios libaneses cercanos a su frontera, instando a la población civil a evacuar la zona.
Los ataques, que incluyeron bombardeos sobre domicilios particulares, son justificados por las fuerzas de defensa de Israel como una respuesta a objetivos de Hezbollah. Los residentes de la zona se han desplazado hacia el norte para ponerse a resguardo del riesgo.
Estos eventos ocurren horas antes de una reunión clave entre ambos países en Estados Unidos, donde se busca una mediación. Israel anunció la identificación de infraestructura de Hezbollah como motivo de los ataques.