Israel ha intensificado su ofensiva en el sur del Líbano, particularmente en la zona de Nabatíe, considerada estratégica por su proximidad a la frontera israelí y su importancia para los lanzamientos de cohetes y drones de Hezbollah. El objetivo israelí es alejar a Hezbollah e impedir ataques efectivos contra comunidades del norte de Israel.
En las negociaciones, Israel busca el desarme de Hezbollah, pero las posibilidades de que esto ocurra de manera inminente son escasas. El gobierno de Benjamin Netanyahu propone un desarme coordinado, mientras la ofensiva militar israelí en Líbano centra al gobierno libanés en otras prioridades urgentes, como la crisis de desplazados y la inseguridad alimentaria.
Detractores de Hezbollah en Líbano critican la estrategia israelí, temiendo que más guerra dificulte la transición necesaria para fortalecer el Estado libanés y ofrecer una alternativa a la población chií que confía su seguridad en Hezbollah durante tiempos de conflicto.