Se proyecta que el aguinaldo, que se cobra entre junio y julio, impulsará el consumo debido a que la gente lo destinará a gastos o a saldar deudas, en lugar de invertirlo en dólares.
Existe la posibilidad de una leve remarcación de precios en alimentos a fines de junio o principios de julio para captar estos fondos adicionales.
Los analistas descartan que el aguinaldo se destine a la compra de acciones o bonos, priorizando las necesidades de consumo y el pago de deudas ante un contexto de consumo retrasado.