Estados Unidos ofrece una recompensa de 15 millones de dólares para localizar a altos mandos de la Guardia Revolucionaria de Irán. Se busca descapitalizar sus mecanismos financieros y se emitieron nuevas sanciones contra empresas vinculadas a ventas de petróleo militar.
El Departamento de Estado busca información sobre los esquemas financieros de la Guardia Revolucionaria y la identidad de empresas fachada. Estos ingresos permiten al régimen iraní financiar sus fuerzas armadas, representando una amenaza para Washington y sus aliados en Medio Oriente.