Joana Fernandez relata su experiencia de vida marcada por la depresión, la tristeza y el sufrimiento debido a los conflictos familiares, el maltrato y el consumo de cigarrillos como escape.
Describe cómo los ataques de pánico y la sensación de no estar sola en su cuarto la llevaron a intentar suicidarse en tres ocasiones, cayendo en un profundo dolor y angustia durante 17 años.
Tras un proceso de tratamiento psicológico y psiquiátrico sin éxito, Joana encontró una salida en la Iglesia Universal, donde experimentó una transformación radical, superando sus adicciones y encontrando paz y felicidad.