Se debate la independencia del Banco Central y la conveniencia de que su presidente sea votado por el Congreso. Se critica la postura de Mauricio Macri, quien habría insistido en la necesidad de aprobar el pliego de Bautista Hodge, sugiriendo un doble estándar: independencia cuando gobiernan otros, pero subordinación al Ministerio de Economía cuando gobiernan ellos.
Se compara la situación actual con la de 2015, cuando el presidente del Banco Central debía renunciar. Se señala que Bausili y Caputo son "socios", lo que evidencia una falta de independencia real. Se argumenta que el gobierno busca garantizar que el Banco Central responda a una orientación ideológica y a los intereses de los bancos, promoviendo la "puerta giratoria" entre el sector público y privado.