Se cuestiona la idoneidad de las mujeres que ocupan bancas en el Congreso, contrastando con la falta de cuestionamientos hacia los hombres en posiciones similares. Se menciona que Virginia Gallardo ha sido objeto de críticas y que le "carpetean videos viejos" en redes sociales.
Se argumenta que las mujeres en posiciones laborales destacadas suelen ser objeto de cuestionamientos y se las tilda de "gato" o se especula sobre sus relaciones para justificar su éxito, mientras que a los hombres no se les somete al mismo escrutinio.
Se plantea la duda sobre si estar capacitado (como un ingeniero o abogado en la presidencia) garantiza un buen desempeño, sugiriendo que la preparación no es una garantía de éxito.
Finalmente, se hace referencia a la Constitución, que permite que cualquier ciudadano mayor de 25 años sea candidato, cuestionando la idea de que se requiera una formación política específica para ocupar una banca.