Abel Furlan, secretario general de la UOM, conectó la intervención del sindicato con un contexto de desindustrialización, ajuste y pérdida de poder adquisitivo, comparándolo con situaciones vividas durante la dictadura.
Furlan afirmó que el conflicto central no es la intervención en sí, sino la disputa por el salario. Señaló que el grupo Techint, a través de la Cámara Argentina del Acero, busca imponer paritarias a la baja, y que en los últimos dos años los anticipos salariales han estado por debajo de la inflación, generando una pérdida del 12% en el poder adquisitivo de los trabajadores.
El sindicalista criticó al gobierno por "echar por tierra el deterioro del poder adquisitivo" y por permitir que las empresas impongan aumentos salariales inferiores a la inflación. Mencionó que la Secretaría de Trabajo, a cargo de Julio Cordero, avala estas negociaciones a la baja, y que esto ocurre en tándem con el lobby empresarial.
Furlan afirmó que la pretensión es que los salarios no recuperen frente a la inflación y que esto ha generado un fuerte apoyo de la CGT, con quienes se reunió para planificar movilizaciones y medidas de fuerza.