Un cohete de la empresa Blue Origin, propiedad del magnate Jeff Bezos, explotó durante su lanzamiento, generando una bola de fuego visible a kilómetros de distancia. Afortunadamente, todo el personal y los trabajadores de la misión se encuentran a salvo.
Aunque es pronto para determinar la causa exacta del incidente, se trabaja en la reconstrucción y se evalúa el costo de la fallida misión espacial. Este suceso recuerda a tragedias pasadas en la carrera espacial, como la explosión del Challenger en 1986.