Las próximas elecciones presidenciales en Colombia presentan posturas divergentes sobre el manejo del conflicto armado y la política de "paz total". Mientras la candidata uribista Paloma Valencia propone una militarización de las ciudades y rechaza los diálogos, el izquierdista Iván Cepeda, del partido de gobierno, apuesta por continuar la "paz total" e insiste en una menor militarización.
El ultraderechista Abelardo de la Espelia comparte la postura de militarización y se opone a cualquier diálogo o cumplimiento de los acuerdos de paz. Estas posturas reflejan la profunda división social y económica del país, marcada por la desigualdad entre estratos sociales y la influencia del conflicto en las zonas rurales.
La campaña electoral también se ve influenciada por la percepción de los diferentes estratos sociales sobre las políticas del gobierno actual. Mientras los estratos altos muestran inconformidad y critican las reformas, los barrios populares sienten que sus necesidades son atendidas, evidenciando la polarización del electorado colombiano.