Erika y Pedro discuten sobre la separación de su sociedad y las deudas acumuladas. Erika quiere avanzar con el convenio, pero Pedro se muestra reacio a ceder ante sus demandas, especialmente en lo referente a las vacaciones de su hija Flor.
La conversación escala a gritos y reproches mutuos. Erika acusa a Pedro de no hacerse cargo de la situación financiera de la empresa y de vivir en un "momento complicado" constante. Pedro, por su parte, se defiende argumentando que no pueden separarse debido a las deudas y que Erika no entiende la gravedad de la situación.
La discusión se torna personal, con acusaciones sobre la forma de vivir y la falta de apoyo. Erika amenaza con irse a Uruguay con Flor, lo que genera aún más tensión en la conversación.