Se cuestiona la responsabilidad de todos los actores en Boca Juniors, desde los jugadores hasta el cuerpo técnico. Se critica al técnico por hablar del árbitro y no renunciar, a pesar de no haber ganado nada y de no haber homenajeado adecuadamente a Russo.
Se desmitifica la comparación de jugadores como Paredes con Scaloni, o Merentiel con Batistuta y Palermo, y Ceballos con Caniche y Guillermo. Se advierte que inflar a los jugadores solo para vender diarios perjudica al club. Se menciona la preocupación por el futuro de Boca y la necesidad de no acostumbrarse a la mediocridad.