El aumento del antisemitismo en Alemania, que se ha incrementado más de un 80% tras el 7 de octubre, genera tensiones y pone en riesgo la identidad judía en el país.
Marina Chernitsky constata que el hebreo se ha convertido en un marcador de identidad política y muchos padres temen hablarlo en público. La consolidación del partido de extrema derecha AFD como segunda fuerza política agrava la situación.
Algunos israelíes ven la naturalización como un acto militante frente a la discriminación y la polarización, eligiendo Berlín como un lugar para afianzarse a pesar de las dificultades.