Se describe el perfil del presunto agresor de Agostina, Barrilier, como un "depredador relacional integrado" que opera mediante la generación de confianza y manipulación. Se destaca su controladora personalidad y su tendencia a la "mentira adaptativa", reaccionando a nuevas evidencias con falsedades.
Sus antecedentes por privación ilegítima de la libertad y su aparente predilección por menores de edad son puntos clave. Se señala que su comportamiento violento y manipulador puede escalar, y se cuestiona su inserción laboral en el gobierno a pesar de su historial.
Se analiza la aparente improvisación en la gestión de crisis post-hecho, contrastando con la planificación inicial para captar a la víctima. Se menciona la posibilidad de que Barrilier sea quien entregue a Agostina, pero la falta de cámaras que registren su salida de la casa genera dudas.