Se cuestiona el perfil del principal imputado, Barrelier, tras contradecirse en su indagatoria y ser abandonado por su abogado, siendo calificado como un posible gran mentiroso, asesino embustero y peligroso.
Se discute la investigación del caso y la falta de un móvil claro para el homicidio, aunque se especula con un posible móvil de índole sexual debido a la diferencia de edad y el conocimiento previo con la víctima y su madre.
Se reportan incidentes en la comisaría del barrio Juan Pablo II, donde vecinos arrojaron piedras, resultando en cuatro personas heridas y el uso de balas de goma.
Los vecinos reclaman la renuncia del ministro de seguridad, Juan Pablo Quintero, por considerar que no brindó la seguridad adecuada y que la investigación fue deficiente.