Se acusa a la dirigencia de Boca Juniors de estar influenciada por La Cámpora, comparando la gestión del club con la de YPF. Se menciona a Santiago Carreras como una figura clave en esta presunta toma de control, sugiriendo que su paso por YPF implicó un vaciamiento y que ahora estaría ocurriendo lo mismo con el club xeneize.
La crítica apunta a que "todo lo que tocan lo destruyen, se lo roban, lo rompen, lo empeoran". Se insinúa que el kirchnerismo ha tomado el club y que esto se refleja en los malos resultados deportivos y en la situación general de Boca.