En Puerto Abrigado, Isla de los Estados, se encuentran vestigios de antiguas ocupaciones humanas. Estructuras de piedra, posiblemente fogones para fundir aceite de lobo marino, y restos de construcciones de madera de canelo y guindo, evidencian el aprovechamiento de los recursos locales.
Los primeros pobladores utilizaban piedra, madera y agua dulce para sus actividades, incluyendo la cacería de lobos marinos. Este puerto protegido ofrecía condiciones ideales para establecer estaciones de cacería, en un contexto donde los recursos naturales no tenían un control efectivo por parte de Argentina.