Se critica el uso de aviones privados por parte de Chiqui Tapia, presidente de la AFA, calificándolo como un "fetiche caro" y una muestra de impunidad, especialmente considerando el costo de estos traslados.
Se detalla que Tapia partió en un avión privado rumbo a Budapest, un viaje que se estima en $250.000 dólares y que forma parte de una estadía de dos meses fuera del país.
El hecho de que Tapia viaje en estas condiciones, y que esta información salga a la luz, genera cuestionamientos sobre la gestión y el uso de recursos, interpretándose como una provocación y una falta de consideración hacia la opinión pública.