Se describe el régimen comunicacional entre Agostina y su padre, Gabriel, como "abierto", permitiendo encuentros cuando ambos disponían de tiempo. La comunicación era fluida y coordinaban citas según las agendas, sin un régimen rígido preestablecido.
Este tipo de relación se considera normal dada la edad de Agostina y su entrada en la adolescencia, donde los planes de parentalidad se vuelven más flexibles. El padre se enteró de la desaparición tardíamente y viajó rápidamente a Córdoba para iniciar la búsqueda.