Se discute la necesidad de que el Presidente de la Nación intervenga directamente en casos de corrupción y redes criminales, como el que se investiga en Córdoba, dada la supuesta incapacidad de las estructuras locales.
Se argumenta que el Presidente, al tener a su disposición las fuerzas federales y la justicia federal, podría resolver estos problemas de manera más efectiva y rápida.
Se menciona la figura de Moreno y se sugiere que la intervención presidencial podría ser la única forma de solucionar la "mafia enquistada" en la provincia.