La ola de calor que azota Europa ha dejado al menos nueve muertos por ahogamiento en el Reino Unido, la mayoría jóvenes. Las temperaturas más extremas se registraron cerca de Londres, alcanzando los 35 grados.
La mayoría de los accidentes ocurrieron en el centro de Inglaterra, donde las víctimas intentaban refrescarse en lagos, estanques y presas. Entre los fallecidos se encuentra un hombre de 60 años que intentó rescatar a dos familiares y adolescentes que se bañaban en aguas interiores.
La policía británica recuperó los cuerpos de dos adolescentes desaparecidos en lagos. El Foro Nacional de Seguridad Acuática alerta que son ocho años consecutivos con más muertes en aguas interiores que en la costa. Los expertos advierten que las bajas temperaturas de los lagos pueden provocar pérdida de fuerzas y riesgo de ahogamiento.