El Estrecho de Lemaire, que separa la Isla Grande de Tierra del Fuego de la Isla de los Estados, fue navegado por primera vez en 1616 por exploradores holandeses. Inicialmente considerada una península, en 1643 se confirmó que era una isla. Su importancia creció como ruta alternativa al Estrecho de Magallanes.
La isla proveyó madera para reparaciones y agua dulce a los barcos. Posteriormente, se descubrieron importantes colonias de lobos marinos, cuya caza comercial se intensificó ante el agotamiento de recursos en Europa. El lobo marino de dos pelos sudamericano, con su pelaje distintivo, fue objeto de cacería intensiva.