La apertura de la tienda Miniso en Argentina marca un hito en la estrategia de marketing global de marcas asiáticas, que combinan productos como peluches con licencias de personajes populares y la influencia del K-Pop para atraer al público joven.
Expertos señalan que esta estrategia va más allá de la simple venta de productos, buscando transmitir la cultura oriental y crear una conexión emocional con los consumidores. La marca utiliza figuras públicas e influencers para posicionarse y desafiar la percepción de que los productos asiáticos son solo copias de bajo costo.
La estrategia incluye el uso de "blind boxes" o cajas sorpresa, que generan expectativa y fomentan el coleccionismo, apelando a factores psicológicos y al deseo de pertenencia. Esta táctica, junto con la promoción a través de redes sociales y el K-Pop, busca generar un "FOMO" (fear of missing out) en las nuevas generaciones, cada vez más globalizadas y conectadas digitalmente.