Trabajadores de una cadena de farmacias denuncian un vaciamiento "adrede" por parte de la empresa para quedarse con el dinero, a pesar de que la compañía surgió en épocas de crisis y se caracterizaba por ofrecer precios más bajos.
Los empleados, con muchos años de antigüedad, señalan que la empresa enviaba productos de baja rotación y no esenciales, como pasta de dientes o shampoo para bebés, mientras faltaban medicamentos básicos como omeprazol o losartán, evidenciando una estrategia para descapitalizar el negocio.
Se menciona que la empresa declaró un concurso de acreedores y puso en venta sucursales para supuestamente ingresar dinero y pagar sueldos, pero esto nunca se concretó, dejando a los trabajadores con sus pertenencias y medicamentos dentro de los locales cerrados.
Los trabajadores expresan su indignación al ver que la empresa declara su propia quiebra, mientras ellos reclaman por salarios adeudados y la devolución de sus pertenencias, cuestionando a dónde fue a parar el dinero de las ventas.