La crisis económica en Bolivia se agudiza con cuatro semanas de protestas y bloqueos de carreteras que paralizan el país. La escasez de gasolina y el descontento social han detonado una ola de movilizaciones que cercan ciudades como La Paz y El Alto. Microempresarios y choferes denuncian el impacto de la crisis en sus actividades.
La mala calidad de la gasolina ha provocado daños en vehículos, y el encarecimiento de insumos afecta la producción artesanal. Analistas señalan que las demandas sectoriales escalaron al punto de exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien busca paliar la crisis con medidas económicas, aunque enfrenta fisuras en su base de apoyo.