Se analiza un proyecto de ley sobre regulación del lobby, que genera controversia por sus posibles implicaciones en la corrupción y la falta de transparencia. La ley busca crear un registro nacional de lobby, pero se critica que la autoridad de aplicación sea el propio Poder Ejecutivo y Legislativo, sin organismos autónomos.
Uno de los puntos más conflictivos es que la ley no regula aportes políticos ni financiamiento electoral, dejando zonas grises que podrían facilitar sobornos o favores. Se compara con casos como el de Libra, donde figuras como Hayden Davis y Novelli estuvieron involucrados en gestiones ante el despacho presidencial.
También se menciona la presión del grupo Neus para quedarse con negocios como Transener, a través de gestiones de Santiago Caputo. Se critica que la ley no obligue a publicar la agenda completa de reuniones ni los contenidos tratados, lo que podría permitir prácticas poco transparentes, a pesar de que se considera "lobby" a las campañas de influencia digital.