Se critica la negación de la realidad por parte de funcionarios como Caputo, quien minimiza la problemática de la pobreza y la lucha de clases.
Se cuestiona la idea de que la lucha de pobres y ricos es un invento de la izquierda, señalando que es una problemática preexistente.
Se menciona que Marcos Galperín y Mercado Libre son beneficiarios de subsidios gubernamentales, lo que contradice la narrativa de que no se debe hablar de la brecha entre ricos y pobres.
Se enfatiza que la empatía expresada por Caputo es insuficiente ante la gravedad de la situación económica y social, y se duda de la capacidad del gobierno para cambiar sus políticas debido a su visión de la sociedad.