La situación en Cuba se agrava ante la escasez de combustible, provocando apagones frecuentes y afectando a toda la sociedad. Un petrolero ruso con 240.000 barriles de diésel, que se dirigía a La Habana, cambió de trayectoria y se encuentra a la espera de nuevas instrucciones.
Esta carga de combustible, la primera de importancia desde fines de marzo, es crucial para aliviar la escasez en la isla. La falta de suministro afecta el transporte, la producción industrial y la industria alimenticia, generando un creciente malestar social.
El cambio de rumbo del petrolero no solo afecta la logística del combustible, sino también las expectativas de la población, que sufre interrupciones constantes en el suministro eléctrico, impactando negativamente en la vida cotidiana.